Crítica: 'Las Vidas de Grace' ('Short Term 12')


Presentada en la pasada edición del Festival de Cine de Valladolid (Seminci 2013), 'Short Term 12' es de esas películas que no hay que pasar por alto -aunque vaya a pasar totalmente desapercibida por España- ya que tenemos una pequeña joya del cine independiente antes nuestras narices. Su director, Destin Creton (I’m Not a Hipster), se inspira en sus propias vivencias para traernos este intenso film que refresca el género del drama social gracias a la personalidad y delicadeza que destila durante sus 96 minutos de metraje. Short term 12 nos habla, entre muchas otras cosas, de la (in)comunicación a través de su protagonista, una Grace maravillosamente interpretada por Brie Larson (Infiltrados en Clase, Don Jon), entregada supervisora en un centro de acogida llamado Short Term en el que se dedica, junto a su novio, John Gallagher (The Newsroom), a mantener un ambiente seguro y cómodo para los niños que por diversas circunstancias han acabado ahí. Al mismo tiempo que los adolescentes se abren con ella, a ella cada vez le cuesta más abrirse a los demás y dejar atrás un pasado problemático que le persigue y le impide tener una relación normal, pese a la fachada alegre y despreocupada que tanto intenta mostrar.

Short Term 12 se mete en un terreno pantanoso como el del abuso infantil, pero consigue salir airosa gracias a su esfuerzo de evitar el morbo; se nota que Creton sabe muy bien dónde están los límites entre la frivolidad y un buen drama, pues consigue una sencilla e humilde historia, tan compasiva como emotiva. Al igual que su protagonista, la película es mucho más de lo que parece a simple vista, y está llena de engranajes que hacen avanzar la historia de forma muy natural, mostrando de forma transparente las emociones de las personas más dañadas. Como apuntábamos, gran parte de su encanto hay que agradecérselo al trabajo que realizan Brie Larson y John Gallagher, y muy especialmente a una Larson que consigue meterse en la piel de Grace con tanta facilidad, que no es de extrañar que se haya ganado sendas nominaciones como mejor actriz en los Independent Spirit Awards y los Gotham Independent Film Awards.

Otra cosa que destaca en la película es su fotografía, tan cálida como bien ejecutada. Acompaña la historia de forma astuta sabiendo en cada momento cómo adecuar los planos y la profundidad de campo a los sentimientos de los personajes. Lejos de actuar como un ser omnipotente, Creton nos da una visión subjetiva y sincera del pedazo de realidad que nos quiere mostrar, sin artificios ni nada que resulte alienante para el espectador. Así pues, con pulso firme y una asombrosa capacidad para hacer que sintonicemos con los protagonistas, su director va formando una historia que no sólo se conforma con el perdón, la redención, y los convencionales trucos para hacer llorar a cualquiera un domingo por la tarde, sino que consigue un drama entrañable sin dejar de lado lo más importante, su visión optimista y esperanzadora de la situación. Llena de planos, colores y texturas, la película es toda una prueba de siempre se puede sacar algo nuevo de los géneros tan gastados. Short Term 12 se adentra en el drama social, pero al mismo tiempo consigue hacer que nos olvidemos de lo visto con anterioridad para dejarnos con un muy buen sabor de boca, sobre todo con esa secuencia final, que puede que se quede en la retina de más de uno.

8/10


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