Crítica: 'Número 9'
Cuatro años después de realizar el cortometraje "9", Shane Acker debuta en la dirección con la versión alargada del mismo, que ha adaptado la guionista Pamela Pettler, experta en materia ("La Novia Cadáver" y "Monster House" vienen con su firma), y que cuenta con las voces de Christopher Plummer, Martin Landau, John C. Reilly, Crispin Glover, Jennifer Connelly y Elijah Wood. La sinopsis podría ir más o menos de la siguiente manera: tras la enésima pandemia, la humanidad se puede dar por extinguida, y la única esperanza para la supervivencia de la civilización reside en nueve muñecos de trapo que deberán hacer frente a una serie de robots enemigos empeñados en acabar con ellos.
A simple vista, con semejante plantel de voces, los nombres de los productores y su original apartado visual, el proyecto debería resultar de lo más atractivo. Sin embargo, su paso por las carteleras de los EEUU (donde se estrenó el 9 del 9 del 09) se saldó con unos números más bien pobres, quedándose muy por debajo de lo esperado y siendo calificado de fracaso comercial. Por algo sería (si es que, en el fondo, estos americanos se las saben todas).
No vamos a decir aquí que "Número 9" sea una mala película. Se trata de una cinta de aventuras para toda la familia que busca distanciarse del exceso de glucosa propio del género y de menos de 90 minutos en los que apenas hay respiro entre tanto suceso, orquestado con el atino propio de producciones más abiertamente ubicadas en el cine de acción.
Persecuciones, explosiones, peleas y enemigos variopintos pueblan una película de muy interesante empaque visual, y ello hace que el espectador más adulto pueda sentirse algo más atraído hacia ella en vez de verlo como una forma más para entretener a los retoños. De este modo, se consigue que ritmo e interés no acaben de decaer nunca -es imposible con tanta pirotecnia-, pero por otra parte la jugada supone que tampoco logren alzar totalmente el vuelo. Y es que tal es el empeño por explicar infinidad de acontecimientos que el guión se acaba olvidando de los personajes, argumento y objetivo principal, por lo que la simpatía hacia ellos es prácticamente nula.
Al final, con lo que se queda uno es con que en "Número 9" pasan muchas cosas, sin acabar de entender por qué suceden o qué importancia tienen para algo tan poco importante como es el destino de la humanidad. La sensación es, por tanto, de una película a la que le faltan minutos, y de hecho no hubiera estado de más un cuarto de hora añadido que ayudara a aclarar conceptos y profundizar en personajes e ideas, que son muchas y muy buenas por cierto.
La apatía emocional general es tal que, cuando se concede cierto espacio al sentimentalismo más pañuelesco, la reacción es totalmente inexistente, y en lo que más se piensa es en salir de la sala y dar por concluido el agotador pero vacuo espectáculo.
Es cierto que cuenta con momentos muy interesantes, y que habrá que seguir de cerca a un director con mucho imaginario y potencial (por algo será que lo arropan Burton y Bekmambetov), pero lamentablemente las buenas sensaciones de "Número 9" acaban diluyéndose rápidamente, quedando en meras intuiciones para una película que podría haber dado para mucho más.
Aun así, como alternativa a Pixar (que sigue a años luz), resulta tan válida como cualquier otra.
Por Capitán Spaulding: La casa de los horrores
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