Retro cine: Dennis Hopper, la leyenda del indomable


El fallecimiento de Dennis Hopper condiciona la entrada de Retro cine de esta semana. Un actor que en sus inicios fue calificado (en uno de esos rápidos símiles para empezar a etiquetar actores) como en nuevo James Dean. Poder de seducción no le faltaba, y fama de rebelde aún menos.

Fue símbolo de una generación, junto a Peter Fonda, gracias a 'Easy Rider', la road movie de moteros hippies y fumadores de marihuana que cruzaban las carreteras más vastas y desérticas de Estados Unidos viviendo en libertad. Y mientras gran parte de las producciones de Hollywood daban la espalda a la realidad del país, con las protestas anti-vietnam, anti-sistema y anti-casi-todo especialmente entre los más jóvenes, 'Easy Rider' se atrevía a romper moldes por el simple hecho de un par de colegas viajando en moto, ganándose algunos dólares como contrabandistas de cocaína, y sobre todo haciendo lo que muchos jóvenes hacían en esa época: fumar marihuana o darle al LSD.

'Easy Rider' se hizo célebre por el uso también real de marihuana entre la pareja protagonista durante el rodaje. Pero esta bomba no anárquica sino en forma de fidedigno retrato de una generación a mí me pilló aún algo lejos. Cada uno habrá descubierto a Dennis Hopper a su manera, cada uno tendrá su interpretación favorita de él (la de la estimada Academia de Hollywood fue, por ejemplo, como más formal entrenador de baloncesto en 'Hoosiers: más que ídolos', su única nominación como actor). Mi momento, mi interpretación suya fue, ¡cómo no!, la del psicópata Frank Booth en 'Terciopelo azul', de David Lynch.

Resultaba inquietante. Una cara de perro rabioso para una alma putrefacta cuya siguiente acción se preveía despiadada e imposible de preveer. Una presencia inquietante capaz de acaparar todo el encuadre con su única presencia. Y cuando le daba a la mascarilla de oxígeno para calmar su asma, más que una razón de salud era todo un colocón con el que ganar más fuerzas para su próxima fechoría. Era como alimentar el Mal. Este acto de aspirar era una cuestión amoral.

Incluso el objeto de su deseo sexual, Dorothy Vallens (Isabella Rossellini), nunca he sabido realmente si le iban o no los números que se montaba con tal tipejo. Fascinación y rechazo. Al igual que este actor, siempre encasillado en papeles de "reparto"·, un outsider fuera de las grandes superproducciones o que, por ejemplo, cuando estuvo en el Festival de Cannes, hace dos años, era más noticia, y más interesante, por sus continuas juergas y excesos alcohólicos que por razones cinematográficas. Un Hopper que empezó a destacar, precisamente, al lado de Jmaes Dean en 'Rebelde sin causa' (1955) o junto a Paul Newman en esa mítica 'Cool Hand Luke', traducida aquí con el título igualmente premonitorio de 'La leyenda del indomable' (1967)











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