Crítica: 'Paranormal Activity'

MARKETING AFORTUNADO




(Por Carles Rull).

El director Oren Peli ha materializado el sueño húmedo de todo ejecutivo empresario de Hollywood, con una inversión mínima (ridícula) obtener unos beneficios descomunales. Algo que sucede poquísimas veces. Y teniendo en cuenta que estamos en el género de terror, no deja de recordar aquel inexplicable éxito de “El proyecto de la Bruja de Blair” (explicable desde el punto de vista del plus añadido que siempre ofrece el morbo, y muchísimos espectadores llegaron a creer que presenciarían unos sucesos “reales”).

“Paranormal Activity” contiene una brillante idea, la de una joven pareja que decide grabar lo que ocurre en su casa, sobre todo mientras duermen, para comprobar que hay de cierto en el espíritu hostil que parece asediar a la mujer desde que era niña. Rodaje en formato de vídeo casero, intérpretes amateurs y ese envoltorio, tan excitante como morboso, de que tal vez estemos ante un documento con visos de realidad.

Pero su ejecución y desenlace no deja de ser del todo decepcionante. Apenas unos pocos sustos y golpes de efecto, menos de los que serían deseables, porque al fin y al cabo se trata de esto, de meternos en una continua sensación de inquietud y arrancarnos algún buen sobresalto. Si lo hubiera logrado, al menos en mí, después ya buscaría algunas razones para darle empaque y justificar una mejor valoración de la película. Pero no es el caso.



Y el final que, pese a que dividirá opiniones, tampoco me pareció nada del otro mundo (o mejor dicho, sí). Otro producto de marketing afortunado y aún habiendo estado dos años archivada en el cajón de estrenos, excepto por algún pase en festivales y de medianoche, y ese bajísimo coste de 15.000 dólares, no deja de ser un auténtico “bluff”. “Paranormal Activity” da lo que promete en contadísimas ocaciones, en todo caso muchas menos de lo que sería deseable.

El peso de las interpretaciones recae casi exclusivamente en Katie Featherson y Micah Sloat, la pareja protagonista, y la habitación, el comedor y las estancias del nuevo hogar de San Diego al que acaban de mudarse. Sí que hay un tercer personaje, totalmente secundario, pero la importancia de su presencia termina incluso por resultar tan irrelevante como absurda. Y si consultamos IMDB contabilizaremos otros 5 intérpretes más, de brevísima aparición en el filme.

Oren Peli se ha convertido, gracias a este exitazo hinchadísimo, en el nuevo director de moda en Hollywood. Cabe recordar que Daniel Myrick y Eduardo Sanchez también lo fueron en su momento por la Bruja de Blair, aunque no hayan hecho después ni siquiera nada aceptable más en cine. Ellos, Sanchez y Myrick ya están pensando en hacer otra secuela como forma de intentar volver a la palestra. Habrá que comprobar cómo se mueve Peli en otros proyectos de envergadura cinematográfica o presupuestos más considerables, pero también le veo de aquí a diez años pensando en una segunda parte para que el público, y los ejecutivos de Hollywood, vuelvan a acordarse de su nombre.



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