Crítica: ‘RED’ – Jubilados fabulosamente armados


'RED' es la adaptación de la serie de cómics de Warren Ellis y Cully Hammer cuyas siglas esconden la denominación de “Retired Extremely Dangerous” (Retirado Extremadamente Peligro). Acción, intriga y humor que envuelve a varios veteranos ex agentes de la CIA, ahora jubilados, a partir del momento en que uno de ellos, Frank Moses, se convierte en objetivo de la Agencia para eliminarlo.

Descubrir el porqué y acabar con sus enemigos es la, en el fondo, leve excusa argumental para activar toda la trama y la consiguiente reunión de viejos amigos, ex agentes, ex asesinos al servicio gubernamental, a cada cual más pintoresco.

El alemán Robert Schwentke realiza con éste su tercer trabajo en Hollywood tras la más o menos entretenida pero floja ‘Plan de vuelo: desaparecida’ y esa curiosa, y fallida, mezcla de romanticismo y ciencia-ficción que era ‘Más allá del tiempo’. Y lo hace siguiendo su línea habitual… de decepción. El único interés es ver en acción a sus maduras estrellas, desde Bruce Willis convertido en el principal héroe (el ex agente Moses) hasta un carismático Morgan Freeman, un alocado y paranoico John Malkovich (que disfruta con este tipo de personajes, pero que nos hace también olvidar el buen actor que puede llegar a ser) o la reputadísima Helen Mirren.

Como la cosa va de revival de viejas glorias (algo así como 'Los mercenarios' de Stallone), la gracia, y más para los cinéfilos, está además en ver en personajes secundarios a nada menos que a Richard Dreyfuss y un Ernest Borgnine que acaba de cumplir hace pocos días la friolera de ¡94 años! Toda una institución y una leyenda viviente. Y para contrarrestar, una actriz más joven (45 años, que lucen menos) y convenientemente sexy como Mary-Louise Parker (una de las inolvidables protagonistas de ‘Tomates verdes fritos’).


Por lo demás, la intriga se revela tópica y simplísima; y todo está exagerado y resulta bastante inverosímil. Pero lo que importa es la posibilidad de ver a su grupo principal haciendo de las suyas, entre bromas, golpes, disparos y explosiones en una igualmente curiosa y velada competición para demostrar cuál de ellos la tiene más grande, el arma. Así está la sofisticada Helen Mirren sosteniendo rifles imposibles de miras telescópicas vestida de dama de blanco (en una de las escenas, presuntamente divertidas, es John Malkovich, disfrazado de camarero, quien le suministra la munición como si ella fuera la “reina” y él su lacayo). El guión, por decirlo de alguna manera, se sostiene también con el débil hilo argumental de una historia de amor, la de Frank Moses con una teleoperadora (Mary-Louise Parker). Una relación iniciada desde la distancia, sin conocerse, cuando ella atendía sus cuestiones de nóminas como pensionistas a la vez que ambos se iban abriendo su corazón en breves pero delicadas charlas por teléfono.

A sabiendas del espléndido material humano que tiene entre manos con tal elenco, Schwentke despliega su mejor efectismo para intentar “no defraudar” a la audiencia, con insertos de vistosos planos detalle, virtuosos movimientos de cámara (con predilección por los travellings circulares), montajes frenéticos en las secuencias de acción y algún otro para impactar (como el que enlaza el plano detalle de un ojo de Moses/Willis con la parte posterior de una bala), y poca confianza en un guión que podría haberse trabajado bastante más.

¿Para pasar el rato? Sí. Pero si le quitáramos su excepcional plantel de actores (Karl Urban y Brian Cox entre los secundarios también destacables) lo que quedaría es la nada. Una sensación que aún contando con Willis, Freeman, Malkovich, Parker o Mirren también tuve al final de la película. Si hay segunda parte, que no cuenten conmigo para verla.







.

Comentarios

Entradas populares