La 84 edición de los Oscar ¡De cine!

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La causualidad ha querido que la 84 edición de los Oscar hayan recordado los orígenes del cine premiando a dos películas que conjuntamente sirven para explicar un periodo primigenio y trascendental en su historia. Intercambiando honores geográficos y reconociendo méritos mutuos, la norteamericana “La invención de Hugo” viajaba hasta Paris para rendir tributo al ilusionista Georges Melies y de paso reivindicarlo como precursor del séptimo arte, mientras la francesa “The Artist” realizaba un trayecto inverso viajando a Los Ángeles para hablar de la transición del mudo al sonoro, la ruptura del star-system silente y la llegada de nuevas posibilidades y géneros hablados. Una ambiciosa, la otra modesta, una colorida, la otra en blanco y negro. Ambas cinéfilas y encantadoras.

Ante esa doble reverencia al arte de proyectar imágenes en pantalla grande la Academia de Hollywood tomó la decisión de repartir su pastel destacando los valores artísticos de la cinta de Scorsese con 5 premios técnicos y la modestia y la alegría de la película de Hazanavicius con 5 premios “mayores”. Las migajas también fueron repartidas casi salomónicamente.

La noche empezó devolviéndonos al Billy Crystal que todos conocemos. Crystal sustituyo la inexpresividad de su rostro dudosamente retocado por el bisturí por la parodia de las cintas nominadas y su ya famosa canción “It´s a wonderful night for Oscars”. “Hugo” comenzaba arrollando en los primeros y acelerados galardones de la noche, tirando por tierra las predicciones de los más agoreros que creían que el mágico film de Scorsese se iría de vacío a casa. Diseño de Producción y Fotografía para ella.

Octavia Spencer fue la primera actriz en subir al escenario. Esta Hattie McDanield moderna hacía honor a la primera actriz de color en ganar un Oscar al recibir el premio a Mejor Actriz Secundaria por "Criadas y Señoras". El Teatro Kodak (o como se llamase) se puso en pié para otorgarle una sonora ovación. Viola Davis contemplaba alegra a la espera de repetir para sí ese momento.
Apenas unos minutos despúes del galardón a Spencer llegó el premio a Mejor Montaje, habitualmente decisivo para conocer el ganador del máximo Oscar y en esta ocasión entregado antes de lo que suele ser habitual. Quizá la Academía ya sabía que Mejor Montaje no iba a decantar la balanza hacía el lado de "The Artist" o "Hugo", puesto que el premio fué, por segundo año consecutivo, para una cinta de David Fincher, "Millenium I". Inesperado pero justo.

Tras el enésimo homenaje el cine clásico, ahora tributado por el Cirque du Soleil, y nuevos galardones para "Hugo" como el de Mejores Efectos Visuales, llegaba el segundo premio interpretativo de la noche; Christopher Plummer le recordaba al Oscar que sólamente era 2 años mayor que él y se convertía a sus 82 años en el interprete más veterano en recibir este premio por su papel de viudo homosexual con cancer terminal de la película "Beginners".
"Rango" se hacía con el Oscar Animado que Trueba y Mariscal también ansiaban por "Chico y Rita" y la segunda opción española de la noche, la de Alberto Iglesias caia derrotada ante la incontestable música de Ludovic Bource para "The Artist", cuyo protagonismo en la ceremonia comenzaba a emerger. "Nader y Simin, una separación" cumplía con su condición de favorita y proporcionaba a Irán el primer Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa de su historia.

Los premios de guión sirvieron para contentar a los "derrotados" de la noche. Alexander Payne se alzaba con el segundo Oscar de su carrera por "Los descendientes" una película que sólo pasará a la historia por la lágrima sincera que derrama George Clooney y Woody Allen conseguía el cuarto Oscar de su carrera 25 años despúes del recibido por "Hanna y sus hermanas" gracias al Guión original de "Midnight in Paris". Nadie subió a recogerlo. El clarinete tuvo la culpa.

Los últimos premios tenían la clave. Hasta ese momento de la gala (no demasiado arriesgada ni especialmente memorable) "Hugo" con 5 premios parecía haberse hecho fuerte, sin embargo la hora de "The Artist" llegaba. Michel Hazanavicius batió a Martin Scorsese en Mejor Director y dedicó por triplicado su premio a Billy Wilder. Jean Dujardin amplió todavía más su imponente sonrisa y gracias a su composición del actor mudo George Valentin pudo cumplir el sueño de ganar el Oscar a Mejor Actor por delante de Brad Pitt, George Clooney o Gary Oldman. Quién se lo iba a decir al bufonesco de Dujardin cuando era simplemente un actor de comedia en Francia.

Y llegó el momento que el timeline dejaba entrever. El penúltimo Oscar de la noche se entregaría a Mejor Actriz, justo antes del premio gordo de la velada, ganando relevancia con respecto a entregas anteriores. Efectivamente, la Academia guardó un momento estratégico y capital para que la dama de Hollywood tuviese minutos de gloria. Meryl Streep consiguió el Oscar que llevaba buscando con más o menos descaro desde hacía 30 años. Tercer premio de su carrera por una película, "La dama de Hierro", no demasiado afortunada y claramente fabricada con la única pretensión de permitir a Streep el Oscar. Viola Davis se quedó compuesta y sin Oscar y Michelle Williams, esplendorosa en "Mi semana con Marilyn" tendrá que intentarlo en una próxima ocasión.

Tom Cruise sería el último presentador en aparecer en el escenario del Kodak Theatre (cuyo decorado simulaba, al igual que en los Goya, un cine) para coronar a la francesa "The Artist" con el Oscar a la Mejor Película. Todo el equipo, incluyendo al perro Uggie, subió a recoger la dorada estatuilla para la primera película muda en ganar desde que "Alas" lo consiguiese en la primera edición de estos premios que en su 84 cumpleaños quisieron subrayarnos la grandeza del cine y recordarnos periodos extraordinarios de su historia.


Por Robgordon ( El séptimo cielo )









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