Zinemaldia '13: Futbolín

FUTBOLÍN, de Juan José Campanella
[Inauguración. Fuera de concurso]


Quién iba a decir a Juan José Campanella que su siguiente película después de la premiada (y con razón) El secreto de sus ojos iba a ser una de animación, y en 3D para más señas. Y con fútbol como su tema estrella, Claro, como buen argentino que es, no podía ser de otra manera...

A lo que voy: La película es un buen entretenimiento, pero que sin duda podía haber estado mejor, y a la que también le sobra algo de metraje (según un servidor, como mínimo un cuarto de hora).

Las buenas intenciones de la historia no dejan lugar a dudas: Amadeo es un niño que vive en un tranquilo pueblecito. Amadeo es un experto jugando al futbolín, un crack. Amadeo gana una partida a un niño tocapelotas, y éste jura vengarse de Amadeo, volviendo años después con plenos poderes sobre el pueblo y con el rencor como lema absoluto. Amadeoy todo aquel que quiera unirse a él deberán evitar que lleve a cabo sus planes. Eso sí, con quien nadie contaba era con unos pequeños personajillos que les ayudarán: los muñecos del futbolín de Amadeo, que mágicamente han tomado vida... El partido de sus vidas no ha hecho más que empezar (y todo ello, narrado en flashback, recordando sin duda el estilo de La princesa prometida, de Rob Reiner)


Campanella domina la técnica, está claro que es un buen director y que puede manejar historias del tipo que le echen, ya sean de acción real, o de animación como es el caso que nos ocupa. Tiene buenas secuencias, eso que se llaman "set-pieces", trepidantes escenas que mantienen al espectador en mayor o menor medida enganchado a la butaca... Ahora bien, esas son las cosas buenas (a las que habría que añadir el diseño de la animación, el pueblo y los personajes, aunque estos... bueno, eso para el siguiente párrafo). Veamos las malas.

Como ya he dicho antes, creo que le sobran minutos. Una película de estas características tiene que tener muy medidos los tiempos, y debo decir que la parte posterior a todo el prólogo (muy chulo, por cierto) y el clímax futbolístico, se me hicieron un tanto largas (teniendo en cuenta que lo que es amí, el fútbol no me apasiona nada, aunque sí que disfrutaba de niño con las aventuras de Oliver y Benji...). Además, los personajes están poco desarrollados, no sólo los protagonistas, sino todos los secundarios, los habitantes del pueblo (donde hay un párroco que se parece extremadamente al actor Toby Jones). Se les hace una presentación en condiciones, pero no se ahonda más en ellos. Con esto no me refiero a que cada uno tenga una película propia o algo así, sino a que no se profundiza nada en ellos... Lo cual es una pena porque son la mar de simpáticos, desde el mencionado párroco hasta el rápido ladrón, pasando por un joven emo y un forzudo cabezahueca, entre otros (incluyendo por supuesto a los jugadores del futbolín, aunque estos sí están mejor pensados). Y si a todo ello añadimos que en la historia hay muchos clichés, sobre la superación, sobre la arrogancia y la avaricia, sobre la amistad y el amor... Pues ya está el asunto servido.


Todo en su conjunto hace que Futbolín sea una película entretenida, con momentos divertidos y con los que, para variar, la chavalería más jovenzuela se lo pase bastante bien. Pero tampoco hay que lanzar muchos cohetes, eso no.




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